"(...) en la gran Patria del Mundo, en la madre de los nacidos, en el oratorio del Cielo, en el abrigo de los pobres, en el Imperio del Orbe, en la silla de los Mayores Monarcas de la Tierra, en Madrid."
viernes, 7 de junio de 2013
Próxima estación: el recuerdo
viernes, 22 de marzo de 2013
...y ahora, Chipre
domingo, 1 de julio de 2012
Lo que nos hace falta...
viernes, 13 de abril de 2012
Al Estado, ni mu
jueves, 12 de enero de 2012
"In veritate concordia"
sábado, 27 de agosto de 2011
Pero, ¿en qué estamos pensando?
No hace falta ser politólogo para darse cuenta de que el PSOE, partido en el que milito, ha venido teniendo una deriva política que se aleja no sólo ya de las posturas del Partido durante los gobiernos de Felipe González, sino incluso de los planteamientos de la llamada “Tercera Vía”.
Desde que se anunció el adelanto electoral a Noviembre de este año, las expectativas de la acción del Gobierno de Rodríguez Zapatero eran limitadas dado el corto periodo de tiempo legislativo. Pero el martes, día 23, el Presidente del Gobierno anunció su pacto con el líder de la oposición, Mariano Rajoy, previo aviso a nuestro candidato Alfredo Pérez-Rubalcaba, para incluir en la Constitución Española un límite del déficit público estatal y autonómico sin consulta previa a los ciudadanos.
Pronto saltaron las alarmas y no sólo entre los sectores más a la izquierda como IU o ERC, sino en el seno del propio Partido. Voces como la del Presidente de Andalucía, José Antonio Griñán, o la del valorado por los militantes ex ministro de Admones. Públicas, Jordi Sevilla, salieron en contra de la decisión adoptada por el Ejecutivo. La medida viene a responder a la montaña rusa que ha supuesto el mes de Agosto en los mercados, donde la prima de riesgo española ha superado los 400 puntos muchos días, e imitando las medidas adoptadas por la Canciller alemana Angela Merkel.
Encadenando con esto, está muy extendida la crítica generalizada hacia el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, elegido democráticamente con observadores internacionales en los comicios, y precisamente esta semana ha salido un artículo de Naciones Unidas en que da cuenta de la reducción en un 50% de la pobreza en Venezuela gracias a los programas sociales de Chávez como las llamadas “Misiones Bolivarianas”, en que se ha alfabetizado a miles de niños en situación de extrema pobreza pero también otros aspectos como el alimentario y servicios básicos, que van desde dotar las zonas pobres de ambulatorios eficaces y otros servicios médicos asistenciales (Misión Barrio Adentro). Estas “misiones” se financian, sobre todo, a través de la expropiación y nacionalización de empresas petroleras o de extracción de oro. Pero, ¿estas medidas no son las que defendemos históricamente los socialistas?.
Muchos militantes socialistas, que tenemos puestas nuestras esperanzas de dar un giro de timón a la izquierda en Alfredo Pérez-Rubalcaba, estamos asistiendo a un espectáculo que me lleva a hacer las siguientes reflexiones:
En primer lugar, el constatar que uno de los argumentos del 15M, el que los políticos no escuchan a los ciudadanos, es una realidad. Cuando la mayoría ciudadana exige un referéndum para modificar la carta magna, los diputados, sean del partido que sean, deben ejercer su ejercicio de representar las aspiraciones ciudadanas, y si éstas son elegir el futuro, así sea.
En segundo, el no presentarse a las elecciones por el PSOE, no es un cheque en blanco a J.L. Rdguez. Zapatero, porque tiene que tener en cuenta que sus acciones serán decisivas a la hora de determinar el resultado que obtenga Rubalcaba en Noviembre.
En tercero, que nuestro Partido necesita una profunda reflexión, y eso no se soluciona con una conferencia política de varios días a dos meses de los comicios electorales, sino que, como en 2000 cuando obtuvimos esa aplastante derrota con Joaquín Almunia, necesitamos 4 años de oposición, 4 años en que recuperemos el espíritu que nos ha llevado a ser el partido que ha transformado este país en diferentes épocas, porque, como dijo nuestro fundador, “no somos socialistas para amar en silencio nuestras ideas”.
miércoles, 15 de junio de 2011
Cuando criticar ciertos aspectos del 15M te convierte en una mala persona
Si hay un acontecimiento porque el recordaremos el 2011, al menos su primer semestre, será por el conocido como “Movimiento 15M”.
Este movimiento, llamado así por comenzar con una manifestación el 15 de Mayo y resolverse en diversas acampadas en las principales plazas españolas (la Puerta del Sol, Plaça Catalunya, Plaça del Ajuntament de Valencia,…), reclama, después de un mes de comisiones y asambleas, los siguientes puntos:
1/ Reforma electoral encaminada a una democracia más representativa y de proporcionalidad real y con el objetivo adicional de desarrollar mecanismos efectivos de participación ciudadana.
2/ Lucha contra la corrupción mediante normas orientadas a una total transparencia política.
3/ Separación efectiva de los poderes públicos.
4/ Creación de mecanismos de control ciudadano para la exigencia efectiva de responsabilidad política
Desde luego cualquier movimiento que sirva para cambiar la sociedad a mejor, sobre todo si lo encabezan los jóvenes, es bienvenido. Ahora bien, hay que tener en cuenta la composición de los mismos. Muchos, muchísimos de los jóvenes de los que se han unido al 15M, a la #spanishrevolution, eran jóvenes a los que poco o nada les interesaba la política, la acción colectiva o la economía, jóvenes que no leían un periódico o no veían un informativo de televisión… Lógicamente no suponen una mayoría, pero sí dan cuenta de la heterogeneidad e intangibilidad del movimiento. Muchos jóvenes se han unido por pura pose, por pura moda, porque está de moda ser revolucionario. Muchos de ellos no sabrían decir quién es el Ministro del Interior o en qué se basa la LOREG. No estoy pidiendo unas élites intelectuales que encabecen un movimiento y que sean las únicas legitimadas para hacerlo, porque eso es marxismo-leninismo, pero sí coherencia.
Una de las reivindicaciones es la de una democracia más real. En este debate hay quien se pierde entre volver a la Boulé ateniense, donde 6.000 ciudadanos debatían sobre el futuro de su ciudad-estado, y en terminar con el poder estatal. Ellos mismo rechazan la organización de los partidos políticos, pero tienen más comisiones (incluidas algunas como espiritualidad, que me parece que desvirtúan el movimiento totalmente) que cualquiera de ellos.
El llamado “voto por consenso”, algo que me parece un poco absurdo ya que cualquiera que esté en contra del propio movimiento puede sentarse y reventarlo, a lo que ha llevado es a una petición de mínimos que no se concreta y que a largo plazo resultará difícil que sea captado por los partidos por la propia falta de concreción.
Y algo que sin duda ha sido la puntilla han sido los hechos de Valencia, Madrid y hoy mismo, Barcelona. El impedimento de entrada al diputado regional a Les Corts fue respondido por la Policía con excesiva violencia, pero el propio hecho ha echado por tierra uno de los principales argumentos del movimiento: el pacifismo. Lo mismo ocurrió el sábado en Madrid, donde Policía Nacional y municipal levantaron del suelo a los manifestantes para que los coches de los concejales pudieran salir. El revuelo en las redes sociales en este caso concreto me pareció exagerado ya que la intervención policial no se pareció en nada, afortunadamente, a la de los Mossos, y se magnificó igual, mientras lo que no se contaba eran los objetos lanzados contra los coches. Y lo acontecido hoy en Barcelona, donde se ha rociado con spray a dos diputados del Parlament, responde al mismo patrón deslegitimador.
Ahora mismo el movimiento está en los barrios, algo que celebro y me parece más razonable. Pero lo que en mi opinión debería haberse hecho es, desde un primer momento, el revitalizar lo que, especialmente durante los ’80, fue el altavoz de los ciudadanos al nivel más local, como son las asociaciones de vecinos o las Juntas de Distrito en las ciudades de mayor tamaño. Estas instituciones fueron una realidad, pero la transición hacia una sociedad cada vez más individualizada ha hecho que esos propios jóvenes no optaran por utilizar esos propios mecanismos que ya existen y que probaron su efectividad. Ahí es donde se nota que muchos de ellos están por moda.
Y en cuanto al “no nos representan”, muchos de ellos olvidan que el 22 de Mayo, en unas elecciones locales, las terceras en las que menos se vota después de Generales y Autonómicas, se superó el 60% de participación, por lo que una amplia mayoría de la población española sigue creyendo en el sistema, por lo que las actuaciones ante los parlamentos siguen constituyendo un atentado contra los representantes legítimos de la mayoría del pueblo español.
Concluyo por tanto resumiendo: más concreción, línea pacifista y uso de las instituciones de participación ciudadana.

