viernes, 9 de agosto de 2013

Rebujito y fish&chips

El Peñón desde la playa de La Línea de la Concepción, Julio de 2009

La primera vez que vi el Peñón corría el verano de 2009. Acababa de terminar mi primer año de carrera, quizá el más feliz de los cinco, y mi amigo Salva y yo nos dispusimos a pasar unos días en la feria de La Línea de la Concepción, la patria chica de nuestro amigo Pablo.

El embarque en el Altaria de Algeciras aquella mañana del 15 de Julio en la Estación de Madrid-Puerta de Atocha era sólo el principio de aquella aventura. Decenas de marroquíes se disponían a cruzar el Estrecho llevándose consigo la casa entera, pero nuestra afición a los trenes hizo que esas cinco horas y media se hicieran más llevaderas.

Y fue aquella misma tarde cuando, para darnos un chapuzón en la playa linense lo vi. Nunca imaginé que me impresionaría tanto aquella gran roca que despuntaba de las aguas del Mediterráneo. A tan sólo unos metros estaba el Reino Unido, aquel país aún ajeno para mí (visitaría Londres por primera vez tan solo un par de meses después). El pasar del “zezeo” gaditano y el olor a “pescaíto” al fish&chips y la Union Jack en cada esquina es un contraste, como poco, raro.

Nunca he sido prejuicioso hacia la imagen tópica de otros países, y menos aún si la empaña un nacionalismo exacerbado. Respecto a Gibraltar estaba a la espera de conocerlo, para mí el “Gibraltar español” no significaba nada, como mucho esperaba ver chocolate Cadbury y tabaco libre de impuestos.

Pero Gibraltar era mucho más. Tras cruzar la aduana y la pista del aeropuerto, era una pequeña ciudad de paredes blancas que se intercalaban con altos edificios de apartamentos, en la que de vez en cuando desfilaban bandas musicales al más puro estilo británico, y en las que oías frases como “Illo, ¿cómo te ha ido er weekend?”, lo que se conoce como dialecto “llanito”.

Las personas que viven en el Peñón apenas superan los 30.000, sin embargo el número de empresas inscritas lo doblan. Sí, es un paraíso fiscal.

Nosotros cruzamos, si no recuerdo mal, un jueves, es decir, un día laborable. Y cruzamos como meros turistas guiados por Pablo, lo que no sospechábamos ni Salva ni yo era que muchas de las personas que cruzaban con nosotros no lo eran. Son miles los linenses, sanroqueños y algecireños (aunque sobre todo los primeros) que cada día cruzan la frontera en coche, en moto, en bici o simplemente andando. Trabajan en los más diversos trabajos, con sueldos que, en sus municipios, muy difícilmente conseguirían, sobre todo si estamos hablando de municipios en los que actualmente la tasa de paro roza el 40%.

Pero como viejos imperios venidos a menos que son, Reino Unido y el Reino de España siempre encuentran en el asunto de Gibraltar una vía de escape a sus problemas internos. Cuando el gobierno de la Roca de Fabián Picardo decidió lanzar bloques de hormigón a las aguas soberanas gibraltareñas y españolas para evitar que los barcos españoles faenaran, no estaba demostrando otra cosa que un cinismo que parecía haber disminuido en época de su predecesor, el socialdemócrata Peter Caruana. El pescado que obtienen esos barcos son los mismos que cientos de gibraltareños comen cuando cruzan la frontera para comer en los restaurantes españoles, incluido el propio Picardo.

A semejante provocación, un Gobierno conservador cuya política exterior está caracterizándose por poco menos que volver al imperio donde nunca se pone el Sol como es el de España, en una maniobra de cortina de humo sin precedentes, no ha visto otra salida que el severo control de la Verja provocando colas de hasta tres horas para entrar. Pero esto no es todo, desde el Palacio de Santa Cruz (sede del Mº de Asuntos Exteriores y Cooperación) estudian imponer una tasa de 50 € por entrar/salir del Peñón, lo que entraría dentro de la legalidad porque Gibraltar no forma parte del Espacio Schengen aunque Reino Unido sí, por tanto el derecho de libre circulación no es aplicable. El colmo del patriotismo rancio y de la demagogia ha sido cuando el titular de Exteriores, José Manuel García Margallo, ha anunciado que el dinero recaudado por esa posible tasa (que no afectaría a trabajadores españoles) iría destinado a los pescadores afectados por los bloques lanzados al mar.

Sin embargo, Londres y la Administración Cameron, que no se quedan atrás en patriotismo de té a las 5:00 a.m. y God save the Queen, han decidido sacar aún más músculo en un “a ver quién la tiene más grande” enviando numerosos efectivos de su afamada armada a realizar “maniobras rutinarias” en las cercanías del Estrecho.

Por último, y como guinda de este carrot cake o milhoja diplomatica (según desde el país que se mire), tenemos a los diarios conservadores y amarillistas de ambos países avivando más aún la llama del conflicto. Dicen que Randolph Herst consiguió con sus diarios provocar la Guerra de Cuba en 1898, en el S.XXI tenemos a diarios como The Sun, The Daily Telegraph o en España ABC, La Razón y La Gaceta, haciendo el mismo papel.

Madrid, Londres, el Foreign Office, el Palacio de Santa Cruz, Rajoy, Cameron,… y al final, ¿quién se acuerda de esos trabajadores que cruzan cada mañana esa pista del aeropuerto gibraltareño? ¿Quién se acuerda de esas familias que intentan salir adelante en una Andalucía con una dramática tasa de paro del 30%? Pues se acuerdan los “traidores a España”. Sí, puede que esté barriendo para casa en este artículo, pero la única persona que está demostrando un poco de cordura en todo esto es la alcaldesa socialista de La Línea, Gemma Araujo, que en todo momento ha estado preocupada por sus ciudadanos y no por las peleas de gatos diplomáticas.

En el lado opuesto se encuentra el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, del PP con mayoría absoluta, que se ha manifestado “rotundamente partidario del Gobierno de España”. No fue así cuando en dicho Gobierno estaban José Luis Rodríguez Zapatero y un gran ministro de Exteriores dialogante y conciliador como era Miguel Ángel Moratinos, que fundó el Foro Tripartito Madrid-Gibraltar-Londres.

Araujo gobierna en coalición con Izquierda Unida y el Partido Andalucista, y puede que una situación así la arrastre y acabe con su Gobierno Municipal.



Siempre en los países que han sido viejos imperios los que han mirado por los más débiles hemos sido “traidores a la patria”. En España pasó en 1936 y parece ser que ahora también. Al menos, esta vez, no habrá fusilamientos… Es un avance, ¿no?

viernes, 7 de junio de 2013

Próxima estación: el recuerdo

Estación de Las Navas del Marqués, Verano de 1994

Mis amigos y familiares siempre han bromeado con mi gran afición a los trenes, con cariño, lo sé… “Pero ¿tú con Renfe vas a comisión o qué?” “¿Los horarios? Eso Jorge te lo dice en un momento…”. Pero sólo los más allegados saben de dónde viene…

He tenido la gran suerte de nacer en Madrid pero de que mi familia tenga una casa en el campo muy próxima a la vía del tren, en la provincia de Ávila, donde he pasado largos fines de semana, veranos, Semanas Santas,... Algunos pensarán que es algo espantoso, molesto… Puede que tengan razón, cuando uno está con la puerta abierta en verano por el calor viendo la tele y pasa un largo tren de mercancías cargado de coches de la fábrica de Renault en Valladolid, o cuando los tren hotel surcan la noche y retumban las ventanas… pero ni te inmutas… la costumbre, supongo. Pero a mí el tren me retrotrae a algunos de los momentos más felices de mi infancia al lado de una persona que nos dejó hace ahora 4 años…

Cada vez que un tren pasaba con origen o destino Madrid por aquella vía, mi abuelo Faustino, mi Abu, con lo poco que la vista ya le permitía, me contaba la historia de cada uno de ellos. No había sido empleado de Renfe, no era el tradicional abuelo ferroviario que muchos han tenido, él había sido pescadero, un luchador nato que sacó adelante a su familia en aquel gris Madrid de la posguerra tras haber salido del campo leonés y luchado en defensa de la libertad y la democracia en la Guerra Civil con tan sólo 18 años. Es por eso que muchas veces me cabreo, aunque sepa que es una broma, cuando en la serie La que se avecina el personaje de Antonio Recio se avergüenza de quienes “limpian pescado”.

“Ese es el tren de León, que va hasta mi pueblo; aquel el de Valladolid, ahora lo ves vacío pero verás cómo en un rato vuelve cargado de coches; ese el coche-cama de Galicia,…” Muchas veces aquellas historias no eran del todo verdad, al pequeño pueblo maragato de Andiñuela jamás llegó el tren, aunque sí a la vecina Astorga, y los trenes tardaban algo más que "un rato" en cargar los Renault en Valladolid,… Él lo sabía, pero daba igual, sólo quería hacer que la imaginación de su nieto más pequeño volara por encima de aquellos raíles… y yo le devolvía aquel favor prometiéndole que cuando fuera mayor sería maquinista y le llevaría en mi tren…

Apenas tuve oportunidad de viajar con él en tren. Si bien él y mi abuela iban siempre allí en tren (hasta que la edad se lo permitió) desde “la Estación del Norte”, como él decía (y que todos conocemos ya por Príncipe Pío), yo solía ir con mis padres en coche, aunque sí que hubo alguna vez, y lo recuerdo como alguno de los momentos más felices de mi vida.


Conozco a muy poca gente tan aficionada a los trenes como yo, pero sé que muchos de ellos, como mi amigo Salva, tienen recuerdos similares asociados a sus abuelos y abuelas en un tren  que, fuera donde fuera, iba camino de la felicidad.

viernes, 22 de marzo de 2013

...y ahora, Chipre

Con la llegada paulatina de la primavera, la prima de riesgo bajando, la misión francesa avanzando en Mali y Bersani ganando en Italia, parecía que la relativa calma europea nos permitía enfrascarnos de nuevo en nuestros ya clásicos quehaceres: Bárcenas, la crisis del PSOE, Artur y sus consejeros de la taula redona,… Pero los problemas en Europa saltan cuando menos te lo esperas… ¿o sí? La alerta saltaba en la pequeña República de Chipre.


¿Chipre? Pero, ¿dónde está Chipre? ¿Es de la Unión? Para muchos de los que no viven por y para la política como nosotros los habitantes de Somosaguas apenas sonaba ese nombre. Este pequeño país de 800.000 habitantes (70% de etnia griega y 30% de etnia turca), independiente del Reino Unido desde 1960, entró felizmente en la UE en 2004 y en el Euro en 2008. A pesar de su particular situación (el Norte de la isla lleva invadido por tropas turcas desde 1974 y se autodenomina Rep. Turca del Norte de Chipre, aunque sólo Turquía lo reconoce), la vida en Chipre es una vida apacible, con una convivencia entre las dos etnias amparada por la Constitución y el bilingüismo, unas remesas de libras anuales por permitir a Reino Unido mantener bases militares, un sector servicios amparado sobre todo en el turismo, una inversión en I+D bastante aceptable, un crecimiento anual del 9% del PIB mientras el resto de Europa se sumía en una profunda crisis…

¿Qué pasó entonces?  Todo ha sido una cadena de infortunios. El Presidente marxista del AKEL Dimitrios Jristofias gozaba de una alta popularidad gracias a la buena marcha del país, sobre todo comparado con su entorno. Pero llegó el 2011 y el primer golpe a la economía chipriota: un contenedor con munición incautada a un barco iraní con destino a Siria hacía explosión en la base naval deEnvangelos Florakis, al Sur de la ciudad de Limassol. El número de muertos se eleva a 12 y los desperfectos causan una contracción del 2% de la economía.

Mientras, su vecino y natural aliado, Grecia, se sumía en la más profunda depresión económica. Por lazos fraternales y económicos, los pequeños bancos chipriotas (Kipriakí Trápedsa-Banco de Chipre, Laikí Trápedsa-Banco Popular,…), aislados en buena medida de la hecatombe bancaria europea, comenzaron a comprar masivamente deuda pública del Estado heleno, con el fin de ayudar a sus vecinos y confiando en una tarde o temprana recuperación. Pero la soga del FMI y de Bruselas (o más bien de Berlín) se cerraba cada vez más sobre Grecia, y fue necesaria una quita del 50% de la deuda griega, lo que hizo que los bancos chipriotas comenzaran a tener serias dificultades. Las pérdidas de ambos bancos sumaban 4.200 millones, el 24% del PIB de Chipre.

Pero sólo un año antes, en verano de 2012, nada más asumir la Presidencia Rotatoria de la UE, el gobierno chipriota solicita un préstamo de 5.000 millones de euros para sanear su banca. Hay dos prestamistas: la Unión Europea o la Federación Rusa, aliado de Chipre desde la Guerra Fría. Las críticas de muchos de los estados miembros de la UE fueron inmediatas hacia Jristofias por siquiera pensar en otro prestamista que no fuera Europa. El propio Jristofias alegó que  “no hay nada malo en barajar otras opciones, Rusia no es la Unión Soviética”, y optó por intentar combinar ambas ayudas. Al final ni una ni otra.

Y la olla a presión estalla en 2013. Las elecciones presidenciales de Marzo se entienden en clave de facilidades para el rescate. Los comunistas, en el poder, saben que tienen muy pocas posibilidades, por lo que confían en los socialdemócratas. Los conservadores se alzan como los mejores negociadores con Merkel para el rescate europeo. Ambos pasan a la segunda vuelta, que finalmente da la victoria a los conservadores de Anastasiadis.
A pesar de Bruselas intenta optar por no cometer los errores de Grecia, la propuesta pasa porque los contribuyentes chipriotas con depósitos de +20.000 € paguen un 5% de sus ingresos y los de +100.000 un 10%, así hasta, junto con la aportación estatal, sumar 5.800 millones de euros a ofrecer a Europa a cambio de 10.000 millones para sanear la banca.

Anastasiadis accede, pero no hay que olvidar que en los sistemas presidencialistas la mayoría parlamentaria puede estar en manos de un partido diferente a la del Presidente, ya que éste es elegido directamente y no a través del parlamento. Éste es el caso chipriota. Y ocurre lo que la Troika no se esperaba: los parlamentarios  escuchan a sus representados en la calle y votan NO a la propuesta (excepto los conservadores de Anastasiadis, en minoría). La reacción de Merkel no se ha hecho esperar, y esta misma mañana ha retado a la propia democracia diciendo a los parlamentarios chipriotas que “no pongan a prueba la paciencia de la Troika”.

Mientras, en la calle, los ciudadanos hacen cola en los cajeros, que sólo les permiten sacar 240 €/día, ya que los bancos llevan cerrados desde el domingo 17. La situación es tal, que Reino Unido manda un avión cargado con 1 millón de euros en efectivo para sus soldados de las bases navales en Chipre.
Ya hemos descrito la situación. Ahora toca que nos preguntemos varias cosas:


¿En qué ha fallado esta vez Bruselas?

Sin ánimo de defender a la UE, está claro que del error griego se ha aprendido y mucho. A pesar de que la situación no es la misma (la crisis griega era de deuda estatal y falseo de cuentas públicas, la de Chipre es bancaria), los esfuerzos exigidos a Grecia no podían volver a pedírsele a un país de 800.000 habitantes que representa el 0,2% de la economía europea. Sin embargo, ésta vez la “pistola” no se ha puesto en la cabeza del Estado, sino directamente sobre los propios ciudadanos exigiéndoles esfuerzos en metálico y no a través de recortes sociales. ¿Es esto preferible a lo de Grecia? Desde luego, lo que no deja de lado la imagen de Bruselas como cobrador del frac llamando puesta por puerta para exigir el dinero.


¿Qué pinta Rusia en todo esto?

Bueno, Rusia fue la otra opción que barajó Jristofias, y es aliado de Chipre desde los ’70. ¿Nada más? Es sabido por todos que desde la caída de la URSS el Estado ruso se ha caracterizado por su porosidad, su corrupción y su falsa democracia. Esta inestabilidad hizo que muchos millonarios rusos depositaran sus ahorros en una economía segura europea como es la chipriota. Y, lógicamente, serían estos multimillonarios quienes más directamente se verían afectados por la quita europea, lo que está llevando a muchos a sacar sus ahorros, lo que hundiría (aún más) a la banca.


¿Será Chipre el último caso?

Todo apunta a que no. En una situación muy parecida aunque por circunstancias diferentes se encuentra Eslovenia, un país algo más grande (2.000.000 hab).

Tras esto, cabe pensar lo siguiente: ¿Cuántos más países deben sufrir anemia para que Europa entienda su verdadero deber? ¿Cuántos más ciudadanos deben sufrir hasta que Ángela Merkel gane las próximas legislativas en Alemania? ¿Cuándo, de una vez por todas, el BCE funcionará como un auténtico banco central y no como un apéndice del Bundesbank y cuándo se dará cuenta la Comisión Europea que los ciudadanos no pueden seguir creyendo en la Unión Europea ante semejantes holocaustos económicos y sociales?

A pesar de todo, y llamadme loco si queréis, pero sigo creyendo que otra Europa es posible…


domingo, 1 de julio de 2012

Lo que nos hace falta...


La verdad es que llevaba tiempo queriendo escribir este artículo, y, habiendo terminado ya los exámenes y renombrado mi blog, creo que es el momento idóneo.
Ni siquiera hace falta saber de política para darse cuenta de que nuestro partido está en una de las épocas más difíciles de su Historia desde la Transición. Los reveses electorales de Mayo y Noviembre de 2011 no han podido ser compensados ni de lejos con las victorias en Marzo de este año en Andalucía y Asturias. 

Expertos en la materia, sociólogos, politólogos y demás humanistas, siguen enfrascados en la discusión del “qué ha podido pasar” para que en tan pocos años la clase política, y por consiguiente los partidos políticos, sean considerados el 3er problema nacional después de la economía y el desempleo. Todos los jóvenes piensan (no me incluyo, aunque soy joven, porque yo no lo pienso) que los políticos han estado siempre ahí como una rémora social a la que la sociedad alimentaba muy a su pesar, pero quienes tienen algunos años más saben que hubo un tiempo, los años finales de la década de los ’70 y la mayor parte de los ’80 en que se veía  a los políticos (cada uno a los suyos, claro) como alguien que podía trabajar por el bien común, como alguien que se ganaba de verdad su sueldo en el Parlamento Nacional, en la asamblea legislativa regional o en el Ayuntamiento. Por aquel entonces, un mitin era un pequeño montaje, con una tarima y un sistema de audio lo más decente posible, en mitad de una plaza de un municipio, o como mucho en una plaza de toros, al aire libre, a la vista de todos, de libre acceso, y donde la atención estaba puesta únicamente en el orador, el político, porque lo que importaba era lo que él dijera, no que hubiese 10 pantallas o el logo del partido a todo color en grandes dimensiones.

Para ilustrarlo, recuerdo un vídeo que un buen amigo me pasó hace algunos meses. Era un acto de Felipe González en Castellón, con motivo de las Elecciones Generales de 1977, las primeras tras la muerte de Franco. Felipe sale a una tarima en la que únicamente hay un micrófono, un retrato suyo y uno de Pablo Iglesias, ambas junto al logo del partido. Y miles de personas se congregaban para escucharle en un día de calor (era Mayo) sofocante, pero aguantaban, y no querían macroescenarios, querían a Felipe, a su candidato.

Continuando con la mirada al pasado, hace unas semanas, colocando unas estanterías de mi habitación, encontré unos ejemplares de El Socialista (el periódico interno del PSOE) nada menos que de esa misma campaña en que hablaba Felipe, la de 1977. Eran unos 5 ejemplares, semanales,  y cada semana salían las fotos de los candidatos de las diferentes provincias. Pero lo que más me sorprendió era el “servicio al ciudadano” que prestaba el periódico y, por tanto, el partido. Se hablaba de la Fiesta de la Libertad, una fiesta al aire libre en el campo de fútbol de San Blas. Un día en que de la manera más humilde el partido y sus militantes preparaban bocadillos y los vendían a precios populares a la gente, ponían música, acudían cantantes (Ana Belén, Víctor Manuel, Serrat,…) y la gente pasaba un día estupendo con un partido que estaba a su altura, a nivel ciudadano, que les comprendía, que les hablaba de tú a tú. De acuerdo, puede que no estuviese el propio Felipe o el gran Guerra asando los chorizos, pero la gente sentía que les eran cercanos sin embargo.

Cuando las agrupaciones locales abrieron de nuevo, conservaban su nombre de Casa del Pueblo, como en la época previa a la Guerra Civil, ¿por qué? Pues porque seguían siendo eso, casas para el pueblo. Allí la gente entraba para conversar, para aprender (aunque afortunadamente ya no hacía tanta falta), para enterarse de las diferentes actividades, para tomar un vino, para visionar una película,…

….y, ¿qué tenemos hoy? Os lo diré…

Al estar en un sistema que protege constitucionalmente a los partidos, éstos reciben subvención pública. Vale, hasta ahí por mí, vale. Pero, si recibimos dinero público, deberíamos afianzar aún más nuestro compromiso con los ciudadanos ¿no? Pues, bajo mi punto de vista, no es así, al menos a niveles superiores a lo local.

Desde los últimos años del felipismo, nos hemos convertido en un partido en que lo importante es tener la sede más moderna y bonita, en ver quién tiene mejores sistemas informáticos en sus despachos,…

Iré comparando cada aspecto de los que he citado antes con la actualidad:

A día de hoy, si uno va a un mitin, vaya quien vaya, se encuentra con un macroescenario con pantallas led y el logo PSOE por todas partes, como si uno no supiera a qué partido pertenece Rubalcaba, Alfonso u Oscar López. Que vale, un ciudadano de a pie a lo mejor duda, pero con que lo vea una vez vale ¿no? Diréis claro, un ciudadano lo verá cuando pase por delante de este escenario al aire libre… ¿al aire libre? Aunque no os lo creáis, aunque los comicios sean en Mayo, nuestros mítines nos empeñamos en hacerlos en lugares cerrados (auditorios, palacios de congresos, centros culturales,…), claro, es normal, hay que restringir el acceso a los militantes o simpatizantes, porque un mitin es para convencer a los indecisos… pero, espera, ¿los militantes no se supone que ya votaremos al partido y que no nos hace falta esa convicción adicional? Entonces, ¡¿qué demonios pretendemos?! En una entrevista que le hacían en la campaña del ’82, Felipe decía “lo malo no es convencer a los convencidos, sino convencer a las personas, a aquellos que están en la indecisión, que se creen las mentiras”. Hace poco, sin embargo, con motivo de la Fiesta de la Rosa el 2 de Mayo, el PSM organizó un acto con Tomás Gómez en la Plaza del Dos de Mayo con un escenario muy precario por los motivos económicos que todo el mundo conoce, y organizó el reparto de paella cocinada al aire libre en 3 paelleras gigantes, ¿sabéis qué? Es el primer mitin en mucho tiempo en que veo a cientos de personas aplaudir sin la banderita del partido, porque eran ciudadanos de a pie, ciudadanos que escuchaban a Tomás, y les bastaba con sus palabras, les daba igual el escenario, porque después compartirían con él, mano a mano, un plato de paella, entre ciudadanos, no entre ciudadanos y políticos.

Vale, de acuerdo, ahora dejaremos los macroescenarios para convencer a nuestros propios militantes y pasaremos a lo que hoy podríamos conocer como las herederas de aquellas fiestas populares como la Fiesta de la Libertad.

Cuando poco a poco empecé a tomar conciencia de la política en mi adolescencia e iba con mis padres a las míticas Fiestas del PCE en la Casa de Campo, me preguntaba: si el PSOE es el partido en el Gobierno y tiene más dinero que Izquierda Unida, ¿por qué no organiza fiestas como ésta? Os confesaré que, años después, sigo sin saber contestar. Como “consuelo” podríamos decir que tenemos las casetas que ponemos en las diferentes fiestas municipales o de distrito en el caso de Madrid. Llegas a esas casetas y conversas con los que la llevan, y te sorprendes de que, muchas, demasiadas veces (pero no todas, aclaro), los que la llevan no son militantes, ¡son trabajadores de una contrata externa! Pero, ¿no son puestos para estar mano a mano con los vecinos y hablar con ellos de los problemas locales? Para algunos esto sólo sirve a día de hoy para recaudar… y diréis, ¿pero no se recaudará más con la autogestión ya que no hay que pagar a la contrata? Sin comentarios…

Y vuelves a pensar en la Fiesta de la Libertad, claro, esa la organizaba el PSOE federal, Ferraz vamos… pero, ¿ha hecho algo parecido Ferraz? No, para algunos es más importante, como decía antes, los macromítines que una sencilla paella o unos bocadillos con buena música, o pagar hoteles para los delegados de Madrid en un Congreso Federal que se celebra… ¡en Madrid! Claro, muy lógico todo…

El Socialista, muchos oiréis el nombre de este diario que ha sido el oficial del Partido desde su fundación en 1879. Era el del Partido, sí, pero, ¿cómo podían tenerlo en mi casa si yo soy el primero de la familia que milita? Pues porque antes se vendía en los kioscos, se vendía porque militar en un partido mayoritario era algo que se podía decir con la cabeza bien alta sin que nadie te soltara un reproche,… se vendía porque en él escribían cargos orgánicos pero también militantes de toda España, de todas las federaciones, desde Vigo hasta Reus, de Bilbao a Algeciras. Se incluían viñetas, recomendaciones de libros, información sobre medidas tomadas por los socialistas en otros países de Europa…. ¡eso es lo que la gente quiere leer! No quieren leer mes tras mes artículos del Secretario General o de la Vicesecretaria General diciendo que somos estupendos y los únicos malos son los del PP, ¿Qué la ciudadanía no confía en nosotros? ¡Culpa del PP! Si nosotros somos estupendos… ¡No! ¡Autocrítica, por favor!

Y un último aspecto es algo que en los ’80 no existía, y son las redes sociales virtuales. Facebook, Twitter, Flickr,… todos tenemos, y utilizamos estas pequeñas herramientas de difusión para ser oradores virtuales, para difundir nuestras ideas… pero, ¿quién las lee? Las lanzamos para que nos oigan nuestros propios compañeros y nos den una palmadita en la espalda diciendo “¡Bien dicho!”. Pero, vuelvo a lo de antes, ¿no debemos convencer a los no convencidos?

Sí, muchos “visionarios” dicen que no estamos en la España de los ’80 y por tanto no podemos estar en un PSOE de los ’80, pero, en esos años ’80, llenábamos plazas con gente no militante, la gente, aunque no compartiera nuestras ideas, nos veía cercanos,… ¿por qué creéis que quienes llenan son Felipe y Guerra? ¿Por qué creéis que Pedro Castro seguía ganando elecciones en Getafe a pesar de sus años? Ahora tendremos Twitter y Facebook, pero cada vez veo más vacíos los mítines… ¿Negacionista de la utilidad de los mismos? ¡Para nada! Como Secretario de Comunicación de JSM Centro sé perfectamente que son un medio muy útil para llegar a la gente, sobre todo a los más jóvenes. Entonces tengamos el continente de hoy, pero el contenido de entonces.

Porque nuestro partido es un partido del pueblo, para el pueblo y que nace del pueblo

Felipe González Márquez, 1977

viernes, 13 de abril de 2012

Al Estado, ni mu



Bien es sabido por quienes entienden un mínimo de política que la socialdemocracia y el socialismo en general deben abogar siempre por una redistribución más equitativa de la riqueza y que de ésta se encargue en Estado en la medida de sus posibilidades.

Ha sido este año, estudiando Sistema Económico Español, cuando me he dado cuenta de la cantidad de empresas públicas que tenía nuestro país antes de la llegada por primera vez al Gobierno del Partido Popular, en Marzo de 1996. Grandes empresas que suenan temibles como Endesa, Repsol, Gas Natural o Telefónica eran hasta ese momento empresas públicas, del Estado, con precios públicos que los españoles podíamos permitirnos sin duda mucho mejor que hoy día siendo privadas. La mayoría de ellas fueron creadas en los periodos autárquicos o bien de Miguel Primo de Rivera o bien de la dictadura Franquista. En la época del primero respondían a principios corporativistas imitando a la Italia de Mussolini, en la del segundo a necesidades de intervención estatal de emergencia (como la nacionalización de las empresas privadas de ferrocarriles en una sola, RENFE, en los ’40).

Hoy día nos encontramos con un país que crece rápidamente acompañado de una política social expansiva: es el caso de Argentina, gracias a un liderazgo carismático como el de Cristina Fernández de Kirchner. A imitación de la nacionalización petrolífera que hizo el Presidente Chávez en Venezuela, Kirchner ha empezado los trámites para que la empresa YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), empresa que era pública hasta 1992. YPF era considerada en su día una “empresa padre”, porque su beneficio público era el que construía colegios, carreteras o puentes, era el emblema argentino del autoabastecimiento energético, aunque bien es verdad que no producía todo el petróleo que necesitaba el país. Para más datos sobre el papel de YPF os recomiendo este artículo de Francisco Peregil en ElPaís.com.

El gran escollo a este proceso es que YPF pertenece ahora al grupo Repsol-YPF, y como era de esperar, las alarmas han saltado tanto en la propia empresa como en el Gobierno español. El Ministro de Asuntos Exteriores, García Margallo, ya ha enarbolado su estandarte de los tercios y ha puesto la pica en Flandes como si del propio Alatriste se tratase, anunciando que España no va a tolerar esta acción.

Entonces se nos plantea este galimatías: Una empresa privada, en este caso Repsol, le está diciendo a un Gobierno soberano, elegido por los ciudadanos argentinos, que no puede hacer uso de esa misma soberanía y reclamar para sí, para sus gentes, para su pueblo, el petróleo argentino, la empresa YPF que nunca debió venderse…

En otros tiempos esto nos parecería un escándalo, y debería parecérnoslo, pero hoy día visto lo visto con esta crisis el papel de los estados ha quedado muy desdibujado en favor de las empresas privadas. Pero quizá esto sirva para darnos cuenta y meternos en la mollera que si Miguel Boyer, como ministro socialista de economía, expropió Rumasa porque el Estado podía hacerlo, Argentina puede hacer lo mismo con su petróleo, porque antes que de cualquier empresa privada, es suyo, los recursos naturales son siempre y el última instancia propiedad del Estado. Y, llamadme traidor a la patria, pero, en esto, estoy con Cristina.


jueves, 12 de enero de 2012

"In veritate concordia"


Como muchos que me conocen saben, en este momento estoy cursando el 4º curso de la Licenciatura de Ciencias Políticas y de la Admón. en la Universidad Complutense de Madrid. Sólo me queda un año, con suerte, para acabar la carrera: el año de especialización.

Lo cierto es que, aunque uno quiera engañarse con el "Bueno, ya pensaré lo que hago cuando llegue el momento", la idea de qué rama escoger para especializarme es algo que llevaba varios meses agobiándome. La duda principal era entre dos vías, muy similares: Relaciones Internacionales o Unión Europea. Cualquiera de las dos sería buena, el ámbito internacional se me ah dado bien en estos cuatro años, pero después de una de esas conversaciones que parecen vanales en las horas libres en la Facultad, al Sol del invierno, con mi buen amigo Salva, la cosa está muy clara: UNIÓN EUROPEA.

Esta introducción no es ni mucho menos para contar mi vida porque sí, ya sabéis que en La Terracita de Plaka hablo sobre todo de política, sino porque muchos os preguntaréis ¿Unión Europea? ¿en estos momentos?. Pues sí.

Es precisamente en estos momentos tan difíciles cuando me hace aún más ilusión aprobar unas oposiciones, perfeccionar mi inglés o aprender francés e irme a trabajar a Estrasburgo (es que Bruselas no me gustó mucho cuando fui, jaja).

Si algo ha dejado de relieve la crisis económica (y llegados a este punto, seamos sinceros, también política) es que la "fraternidad" de los 27 estados no era más que una ilusión. Podemos estar horas debatiendo si la más o menos saneadas economías francesa y alemana legitiman a sus élites políticas a llevar las riendas de Europa.

De acuerdo también en que Merkel y Sarkozy han demostrado ser líderes políticos en sus países, a veces casi más en el ámbito exterior que en el interior (especialmente en el caso francés). Pero en Europa seguimos siendo 27 socios.

No pienso enfangarme aquí en datos económicos, de paro, de sistemas financieros o del €uro, sino que quiero, y permitídselo a este joven europeísta, apelar a los sentimientos.

Cuando Adenauer, Monnet y Schumman soñaron con su proyecto de Europa, no querían que fuese el reflejo de la África colonial pero en el continente, no querían una Alemania y una Francia paternalista, sino que querían dejar atrás los rencores y odios que habían suscitado las dos Guerras Mundiales y decirle al mundo: Mirad, Europa sí puede trabajar unida. Y es ese mismo espíritu el que debemos recobrar ahora, no podemos estar con estos problemas de "a éste no le han invitado a la cumbre", o "A los húngaros ya les llamaremos que ahora bastante tienen con lo suyo", NO. El Consejo Europeo debería dejar de ser el centro del poder comunitario, el poder debe estar en el Parlamento y la Comisión. No podemos seguir contentándonos con que en las elecciones a ese parlamento vote un 30% de los ciudadanos.

Y no lo digo ya porque eso beneficie al PP o no, sino porque Europa, la verdadera Europa (no ésta que nos impone unos objetivos de déficit asfixiantes que ni siquiera cumplen los principales miembros) es la que introdujo el IVA para ser más equitativos, la que ayuda a nuestros agricultores o la que nos lleva la Alta Velocidad a las ciudades, la que nos construye caminos desde Algeciras hasta los límites de la antigua Unión Soviética. No quiero que se interprete que sólo me gusta la UE por las ayudas: las medidas como el control de la producción agrícola o el saneamiento de la economía para lograr el €uro (otra cosa es cómo lo hizo el PP).

Europa es como el Título I de nuestra carta magna, "Derechos y deberes fundamentales", pero debemos cumplirlos todos y en igualdad real de condiciones. Cuando consigamos esto, podremos mirar de nuevo orgullosos a ese campo azul con 12 estrellas (que no representan a los países, error muy común, sino que el 12 es "el número perfecto") y volveremos a emocionarnos al oír, mientras ondea, la Novena Sinfonía de Beethoven.

sábado, 27 de agosto de 2011

Pero, ¿en qué estamos pensando?


No hace falta ser politólogo para darse cuenta de que el PSOE, partido en el que milito, ha venido teniendo una deriva política que se aleja no sólo ya de las posturas del Partido durante los gobiernos de Felipe González, sino incluso de los planteamientos de la llamada “Tercera Vía”.

Desde que se anunció el adelanto electoral a Noviembre de este año, las expectativas de la acción del Gobierno de Rodríguez Zapatero eran limitadas dado el corto periodo de tiempo legislativo. Pero el martes, día 23, el Presidente del Gobierno anunció su pacto con el líder de la oposición, Mariano Rajoy, previo aviso a nuestro candidato Alfredo Pérez-Rubalcaba, para incluir en la Constitución Española un límite del déficit público estatal y autonómico sin consulta previa a los ciudadanos.

Pronto saltaron las alarmas y no sólo entre los sectores más a la izquierda como IU o ERC, sino en el seno del propio Partido. Voces como la del Presidente de Andalucía, José Antonio Griñán, o la del valorado por los militantes ex ministro de Admones. Públicas, Jordi Sevilla, salieron en contra de la decisión adoptada por el Ejecutivo. La medida viene a responder a la montaña rusa que ha supuesto el mes de Agosto en los mercados, donde la prima de riesgo española ha superado los 400 puntos muchos días, e imitando las medidas adoptadas por la Canciller alemana Angela Merkel.

Encadenando con esto, está muy extendida la crítica generalizada hacia el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, elegido democráticamente con observadores internacionales en los comicios, y precisamente esta semana ha salido un artículo de Naciones Unidas en que da cuenta de la reducción en un 50% de la pobreza en Venezuela gracias a los programas sociales de Chávez como las llamadas “Misiones Bolivarianas”, en que se ha alfabetizado a miles de niños en situación de extrema pobreza pero también otros aspectos como el alimentario y servicios básicos, que van desde dotar las zonas pobres de ambulatorios eficaces y otros servicios médicos asistenciales (Misión Barrio Adentro). Estas “misiones” se financian, sobre todo, a través de la expropiación y nacionalización de empresas petroleras o de extracción de oro. Pero, ¿estas medidas no son las que defendemos históricamente los socialistas?.

Muchos militantes socialistas, que tenemos puestas nuestras esperanzas de dar un giro de timón a la izquierda en Alfredo Pérez-Rubalcaba, estamos asistiendo a un espectáculo que me lleva a hacer las siguientes reflexiones:

En primer lugar, el constatar que uno de los argumentos del 15M, el que los políticos no escuchan a los ciudadanos, es una realidad. Cuando la mayoría ciudadana exige un referéndum para modificar la carta magna, los diputados, sean del partido que sean, deben ejercer su ejercicio de representar las aspiraciones ciudadanas, y si éstas son elegir el futuro, así sea.

En segundo, el no presentarse a las elecciones por el PSOE, no es un cheque en blanco a J.L. Rdguez. Zapatero, porque tiene que tener en cuenta que sus acciones serán decisivas a la hora de determinar el resultado que obtenga Rubalcaba en Noviembre.

En tercero, que nuestro Partido necesita una profunda reflexión, y eso no se soluciona con una conferencia política de varios días a dos meses de los comicios electorales, sino que, como en 2000 cuando obtuvimos esa aplastante derrota con Joaquín Almunia, necesitamos 4 años de oposición, 4 años en que recuperemos el espíritu que nos ha llevado a ser el partido que ha transformado este país en diferentes épocas, porque, como dijo nuestro fundador, “no somos socialistas para amar en silencio nuestras ideas”.