viernes, 22 de marzo de 2013

...y ahora, Chipre

Con la llegada paulatina de la primavera, la prima de riesgo bajando, la misión francesa avanzando en Mali y Bersani ganando en Italia, parecía que la relativa calma europea nos permitía enfrascarnos de nuevo en nuestros ya clásicos quehaceres: Bárcenas, la crisis del PSOE, Artur y sus consejeros de la taula redona,… Pero los problemas en Europa saltan cuando menos te lo esperas… ¿o sí? La alerta saltaba en la pequeña República de Chipre.


¿Chipre? Pero, ¿dónde está Chipre? ¿Es de la Unión? Para muchos de los que no viven por y para la política como nosotros los habitantes de Somosaguas apenas sonaba ese nombre. Este pequeño país de 800.000 habitantes (70% de etnia griega y 30% de etnia turca), independiente del Reino Unido desde 1960, entró felizmente en la UE en 2004 y en el Euro en 2008. A pesar de su particular situación (el Norte de la isla lleva invadido por tropas turcas desde 1974 y se autodenomina Rep. Turca del Norte de Chipre, aunque sólo Turquía lo reconoce), la vida en Chipre es una vida apacible, con una convivencia entre las dos etnias amparada por la Constitución y el bilingüismo, unas remesas de libras anuales por permitir a Reino Unido mantener bases militares, un sector servicios amparado sobre todo en el turismo, una inversión en I+D bastante aceptable, un crecimiento anual del 9% del PIB mientras el resto de Europa se sumía en una profunda crisis…

¿Qué pasó entonces?  Todo ha sido una cadena de infortunios. El Presidente marxista del AKEL Dimitrios Jristofias gozaba de una alta popularidad gracias a la buena marcha del país, sobre todo comparado con su entorno. Pero llegó el 2011 y el primer golpe a la economía chipriota: un contenedor con munición incautada a un barco iraní con destino a Siria hacía explosión en la base naval deEnvangelos Florakis, al Sur de la ciudad de Limassol. El número de muertos se eleva a 12 y los desperfectos causan una contracción del 2% de la economía.

Mientras, su vecino y natural aliado, Grecia, se sumía en la más profunda depresión económica. Por lazos fraternales y económicos, los pequeños bancos chipriotas (Kipriakí Trápedsa-Banco de Chipre, Laikí Trápedsa-Banco Popular,…), aislados en buena medida de la hecatombe bancaria europea, comenzaron a comprar masivamente deuda pública del Estado heleno, con el fin de ayudar a sus vecinos y confiando en una tarde o temprana recuperación. Pero la soga del FMI y de Bruselas (o más bien de Berlín) se cerraba cada vez más sobre Grecia, y fue necesaria una quita del 50% de la deuda griega, lo que hizo que los bancos chipriotas comenzaran a tener serias dificultades. Las pérdidas de ambos bancos sumaban 4.200 millones, el 24% del PIB de Chipre.

Pero sólo un año antes, en verano de 2012, nada más asumir la Presidencia Rotatoria de la UE, el gobierno chipriota solicita un préstamo de 5.000 millones de euros para sanear su banca. Hay dos prestamistas: la Unión Europea o la Federación Rusa, aliado de Chipre desde la Guerra Fría. Las críticas de muchos de los estados miembros de la UE fueron inmediatas hacia Jristofias por siquiera pensar en otro prestamista que no fuera Europa. El propio Jristofias alegó que  “no hay nada malo en barajar otras opciones, Rusia no es la Unión Soviética”, y optó por intentar combinar ambas ayudas. Al final ni una ni otra.

Y la olla a presión estalla en 2013. Las elecciones presidenciales de Marzo se entienden en clave de facilidades para el rescate. Los comunistas, en el poder, saben que tienen muy pocas posibilidades, por lo que confían en los socialdemócratas. Los conservadores se alzan como los mejores negociadores con Merkel para el rescate europeo. Ambos pasan a la segunda vuelta, que finalmente da la victoria a los conservadores de Anastasiadis.
A pesar de Bruselas intenta optar por no cometer los errores de Grecia, la propuesta pasa porque los contribuyentes chipriotas con depósitos de +20.000 € paguen un 5% de sus ingresos y los de +100.000 un 10%, así hasta, junto con la aportación estatal, sumar 5.800 millones de euros a ofrecer a Europa a cambio de 10.000 millones para sanear la banca.

Anastasiadis accede, pero no hay que olvidar que en los sistemas presidencialistas la mayoría parlamentaria puede estar en manos de un partido diferente a la del Presidente, ya que éste es elegido directamente y no a través del parlamento. Éste es el caso chipriota. Y ocurre lo que la Troika no se esperaba: los parlamentarios  escuchan a sus representados en la calle y votan NO a la propuesta (excepto los conservadores de Anastasiadis, en minoría). La reacción de Merkel no se ha hecho esperar, y esta misma mañana ha retado a la propia democracia diciendo a los parlamentarios chipriotas que “no pongan a prueba la paciencia de la Troika”.

Mientras, en la calle, los ciudadanos hacen cola en los cajeros, que sólo les permiten sacar 240 €/día, ya que los bancos llevan cerrados desde el domingo 17. La situación es tal, que Reino Unido manda un avión cargado con 1 millón de euros en efectivo para sus soldados de las bases navales en Chipre.
Ya hemos descrito la situación. Ahora toca que nos preguntemos varias cosas:


¿En qué ha fallado esta vez Bruselas?

Sin ánimo de defender a la UE, está claro que del error griego se ha aprendido y mucho. A pesar de que la situación no es la misma (la crisis griega era de deuda estatal y falseo de cuentas públicas, la de Chipre es bancaria), los esfuerzos exigidos a Grecia no podían volver a pedírsele a un país de 800.000 habitantes que representa el 0,2% de la economía europea. Sin embargo, ésta vez la “pistola” no se ha puesto en la cabeza del Estado, sino directamente sobre los propios ciudadanos exigiéndoles esfuerzos en metálico y no a través de recortes sociales. ¿Es esto preferible a lo de Grecia? Desde luego, lo que no deja de lado la imagen de Bruselas como cobrador del frac llamando puesta por puerta para exigir el dinero.


¿Qué pinta Rusia en todo esto?

Bueno, Rusia fue la otra opción que barajó Jristofias, y es aliado de Chipre desde los ’70. ¿Nada más? Es sabido por todos que desde la caída de la URSS el Estado ruso se ha caracterizado por su porosidad, su corrupción y su falsa democracia. Esta inestabilidad hizo que muchos millonarios rusos depositaran sus ahorros en una economía segura europea como es la chipriota. Y, lógicamente, serían estos multimillonarios quienes más directamente se verían afectados por la quita europea, lo que está llevando a muchos a sacar sus ahorros, lo que hundiría (aún más) a la banca.


¿Será Chipre el último caso?

Todo apunta a que no. En una situación muy parecida aunque por circunstancias diferentes se encuentra Eslovenia, un país algo más grande (2.000.000 hab).

Tras esto, cabe pensar lo siguiente: ¿Cuántos más países deben sufrir anemia para que Europa entienda su verdadero deber? ¿Cuántos más ciudadanos deben sufrir hasta que Ángela Merkel gane las próximas legislativas en Alemania? ¿Cuándo, de una vez por todas, el BCE funcionará como un auténtico banco central y no como un apéndice del Bundesbank y cuándo se dará cuenta la Comisión Europea que los ciudadanos no pueden seguir creyendo en la Unión Europea ante semejantes holocaustos económicos y sociales?

A pesar de todo, y llamadme loco si queréis, pero sigo creyendo que otra Europa es posible…


domingo, 1 de julio de 2012

Lo que nos hace falta...


La verdad es que llevaba tiempo queriendo escribir este artículo, y, habiendo terminado ya los exámenes y renombrado mi blog, creo que es el momento idóneo.
Ni siquiera hace falta saber de política para darse cuenta de que nuestro partido está en una de las épocas más difíciles de su Historia desde la Transición. Los reveses electorales de Mayo y Noviembre de 2011 no han podido ser compensados ni de lejos con las victorias en Marzo de este año en Andalucía y Asturias. 

Expertos en la materia, sociólogos, politólogos y demás humanistas, siguen enfrascados en la discusión del “qué ha podido pasar” para que en tan pocos años la clase política, y por consiguiente los partidos políticos, sean considerados el 3er problema nacional después de la economía y el desempleo. Todos los jóvenes piensan (no me incluyo, aunque soy joven, porque yo no lo pienso) que los políticos han estado siempre ahí como una rémora social a la que la sociedad alimentaba muy a su pesar, pero quienes tienen algunos años más saben que hubo un tiempo, los años finales de la década de los ’70 y la mayor parte de los ’80 en que se veía  a los políticos (cada uno a los suyos, claro) como alguien que podía trabajar por el bien común, como alguien que se ganaba de verdad su sueldo en el Parlamento Nacional, en la asamblea legislativa regional o en el Ayuntamiento. Por aquel entonces, un mitin era un pequeño montaje, con una tarima y un sistema de audio lo más decente posible, en mitad de una plaza de un municipio, o como mucho en una plaza de toros, al aire libre, a la vista de todos, de libre acceso, y donde la atención estaba puesta únicamente en el orador, el político, porque lo que importaba era lo que él dijera, no que hubiese 10 pantallas o el logo del partido a todo color en grandes dimensiones.

Para ilustrarlo, recuerdo un vídeo que un buen amigo me pasó hace algunos meses. Era un acto de Felipe González en Castellón, con motivo de las Elecciones Generales de 1977, las primeras tras la muerte de Franco. Felipe sale a una tarima en la que únicamente hay un micrófono, un retrato suyo y uno de Pablo Iglesias, ambas junto al logo del partido. Y miles de personas se congregaban para escucharle en un día de calor (era Mayo) sofocante, pero aguantaban, y no querían macroescenarios, querían a Felipe, a su candidato.

Continuando con la mirada al pasado, hace unas semanas, colocando unas estanterías de mi habitación, encontré unos ejemplares de El Socialista (el periódico interno del PSOE) nada menos que de esa misma campaña en que hablaba Felipe, la de 1977. Eran unos 5 ejemplares, semanales,  y cada semana salían las fotos de los candidatos de las diferentes provincias. Pero lo que más me sorprendió era el “servicio al ciudadano” que prestaba el periódico y, por tanto, el partido. Se hablaba de la Fiesta de la Libertad, una fiesta al aire libre en el campo de fútbol de San Blas. Un día en que de la manera más humilde el partido y sus militantes preparaban bocadillos y los vendían a precios populares a la gente, ponían música, acudían cantantes (Ana Belén, Víctor Manuel, Serrat,…) y la gente pasaba un día estupendo con un partido que estaba a su altura, a nivel ciudadano, que les comprendía, que les hablaba de tú a tú. De acuerdo, puede que no estuviese el propio Felipe o el gran Guerra asando los chorizos, pero la gente sentía que les eran cercanos sin embargo.

Cuando las agrupaciones locales abrieron de nuevo, conservaban su nombre de Casa del Pueblo, como en la época previa a la Guerra Civil, ¿por qué? Pues porque seguían siendo eso, casas para el pueblo. Allí la gente entraba para conversar, para aprender (aunque afortunadamente ya no hacía tanta falta), para enterarse de las diferentes actividades, para tomar un vino, para visionar una película,…

….y, ¿qué tenemos hoy? Os lo diré…

Al estar en un sistema que protege constitucionalmente a los partidos, éstos reciben subvención pública. Vale, hasta ahí por mí, vale. Pero, si recibimos dinero público, deberíamos afianzar aún más nuestro compromiso con los ciudadanos ¿no? Pues, bajo mi punto de vista, no es así, al menos a niveles superiores a lo local.

Desde los últimos años del felipismo, nos hemos convertido en un partido en que lo importante es tener la sede más moderna y bonita, en ver quién tiene mejores sistemas informáticos en sus despachos,…

Iré comparando cada aspecto de los que he citado antes con la actualidad:

A día de hoy, si uno va a un mitin, vaya quien vaya, se encuentra con un macroescenario con pantallas led y el logo PSOE por todas partes, como si uno no supiera a qué partido pertenece Rubalcaba, Alfonso u Oscar López. Que vale, un ciudadano de a pie a lo mejor duda, pero con que lo vea una vez vale ¿no? Diréis claro, un ciudadano lo verá cuando pase por delante de este escenario al aire libre… ¿al aire libre? Aunque no os lo creáis, aunque los comicios sean en Mayo, nuestros mítines nos empeñamos en hacerlos en lugares cerrados (auditorios, palacios de congresos, centros culturales,…), claro, es normal, hay que restringir el acceso a los militantes o simpatizantes, porque un mitin es para convencer a los indecisos… pero, espera, ¿los militantes no se supone que ya votaremos al partido y que no nos hace falta esa convicción adicional? Entonces, ¡¿qué demonios pretendemos?! En una entrevista que le hacían en la campaña del ’82, Felipe decía “lo malo no es convencer a los convencidos, sino convencer a las personas, a aquellos que están en la indecisión, que se creen las mentiras”. Hace poco, sin embargo, con motivo de la Fiesta de la Rosa el 2 de Mayo, el PSM organizó un acto con Tomás Gómez en la Plaza del Dos de Mayo con un escenario muy precario por los motivos económicos que todo el mundo conoce, y organizó el reparto de paella cocinada al aire libre en 3 paelleras gigantes, ¿sabéis qué? Es el primer mitin en mucho tiempo en que veo a cientos de personas aplaudir sin la banderita del partido, porque eran ciudadanos de a pie, ciudadanos que escuchaban a Tomás, y les bastaba con sus palabras, les daba igual el escenario, porque después compartirían con él, mano a mano, un plato de paella, entre ciudadanos, no entre ciudadanos y políticos.

Vale, de acuerdo, ahora dejaremos los macroescenarios para convencer a nuestros propios militantes y pasaremos a lo que hoy podríamos conocer como las herederas de aquellas fiestas populares como la Fiesta de la Libertad.

Cuando poco a poco empecé a tomar conciencia de la política en mi adolescencia e iba con mis padres a las míticas Fiestas del PCE en la Casa de Campo, me preguntaba: si el PSOE es el partido en el Gobierno y tiene más dinero que Izquierda Unida, ¿por qué no organiza fiestas como ésta? Os confesaré que, años después, sigo sin saber contestar. Como “consuelo” podríamos decir que tenemos las casetas que ponemos en las diferentes fiestas municipales o de distrito en el caso de Madrid. Llegas a esas casetas y conversas con los que la llevan, y te sorprendes de que, muchas, demasiadas veces (pero no todas, aclaro), los que la llevan no son militantes, ¡son trabajadores de una contrata externa! Pero, ¿no son puestos para estar mano a mano con los vecinos y hablar con ellos de los problemas locales? Para algunos esto sólo sirve a día de hoy para recaudar… y diréis, ¿pero no se recaudará más con la autogestión ya que no hay que pagar a la contrata? Sin comentarios…

Y vuelves a pensar en la Fiesta de la Libertad, claro, esa la organizaba el PSOE federal, Ferraz vamos… pero, ¿ha hecho algo parecido Ferraz? No, para algunos es más importante, como decía antes, los macromítines que una sencilla paella o unos bocadillos con buena música, o pagar hoteles para los delegados de Madrid en un Congreso Federal que se celebra… ¡en Madrid! Claro, muy lógico todo…

El Socialista, muchos oiréis el nombre de este diario que ha sido el oficial del Partido desde su fundación en 1879. Era el del Partido, sí, pero, ¿cómo podían tenerlo en mi casa si yo soy el primero de la familia que milita? Pues porque antes se vendía en los kioscos, se vendía porque militar en un partido mayoritario era algo que se podía decir con la cabeza bien alta sin que nadie te soltara un reproche,… se vendía porque en él escribían cargos orgánicos pero también militantes de toda España, de todas las federaciones, desde Vigo hasta Reus, de Bilbao a Algeciras. Se incluían viñetas, recomendaciones de libros, información sobre medidas tomadas por los socialistas en otros países de Europa…. ¡eso es lo que la gente quiere leer! No quieren leer mes tras mes artículos del Secretario General o de la Vicesecretaria General diciendo que somos estupendos y los únicos malos son los del PP, ¿Qué la ciudadanía no confía en nosotros? ¡Culpa del PP! Si nosotros somos estupendos… ¡No! ¡Autocrítica, por favor!

Y un último aspecto es algo que en los ’80 no existía, y son las redes sociales virtuales. Facebook, Twitter, Flickr,… todos tenemos, y utilizamos estas pequeñas herramientas de difusión para ser oradores virtuales, para difundir nuestras ideas… pero, ¿quién las lee? Las lanzamos para que nos oigan nuestros propios compañeros y nos den una palmadita en la espalda diciendo “¡Bien dicho!”. Pero, vuelvo a lo de antes, ¿no debemos convencer a los no convencidos?

Sí, muchos “visionarios” dicen que no estamos en la España de los ’80 y por tanto no podemos estar en un PSOE de los ’80, pero, en esos años ’80, llenábamos plazas con gente no militante, la gente, aunque no compartiera nuestras ideas, nos veía cercanos,… ¿por qué creéis que quienes llenan son Felipe y Guerra? ¿Por qué creéis que Pedro Castro seguía ganando elecciones en Getafe a pesar de sus años? Ahora tendremos Twitter y Facebook, pero cada vez veo más vacíos los mítines… ¿Negacionista de la utilidad de los mismos? ¡Para nada! Como Secretario de Comunicación de JSM Centro sé perfectamente que son un medio muy útil para llegar a la gente, sobre todo a los más jóvenes. Entonces tengamos el continente de hoy, pero el contenido de entonces.

Porque nuestro partido es un partido del pueblo, para el pueblo y que nace del pueblo

Felipe González Márquez, 1977

viernes, 13 de abril de 2012

Al Estado, ni mu



Bien es sabido por quienes entienden un mínimo de política que la socialdemocracia y el socialismo en general deben abogar siempre por una redistribución más equitativa de la riqueza y que de ésta se encargue en Estado en la medida de sus posibilidades.

Ha sido este año, estudiando Sistema Económico Español, cuando me he dado cuenta de la cantidad de empresas públicas que tenía nuestro país antes de la llegada por primera vez al Gobierno del Partido Popular, en Marzo de 1996. Grandes empresas que suenan temibles como Endesa, Repsol, Gas Natural o Telefónica eran hasta ese momento empresas públicas, del Estado, con precios públicos que los españoles podíamos permitirnos sin duda mucho mejor que hoy día siendo privadas. La mayoría de ellas fueron creadas en los periodos autárquicos o bien de Miguel Primo de Rivera o bien de la dictadura Franquista. En la época del primero respondían a principios corporativistas imitando a la Italia de Mussolini, en la del segundo a necesidades de intervención estatal de emergencia (como la nacionalización de las empresas privadas de ferrocarriles en una sola, RENFE, en los ’40).

Hoy día nos encontramos con un país que crece rápidamente acompañado de una política social expansiva: es el caso de Argentina, gracias a un liderazgo carismático como el de Cristina Fernández de Kirchner. A imitación de la nacionalización petrolífera que hizo el Presidente Chávez en Venezuela, Kirchner ha empezado los trámites para que la empresa YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), empresa que era pública hasta 1992. YPF era considerada en su día una “empresa padre”, porque su beneficio público era el que construía colegios, carreteras o puentes, era el emblema argentino del autoabastecimiento energético, aunque bien es verdad que no producía todo el petróleo que necesitaba el país. Para más datos sobre el papel de YPF os recomiendo este artículo de Francisco Peregil en ElPaís.com.

El gran escollo a este proceso es que YPF pertenece ahora al grupo Repsol-YPF, y como era de esperar, las alarmas han saltado tanto en la propia empresa como en el Gobierno español. El Ministro de Asuntos Exteriores, García Margallo, ya ha enarbolado su estandarte de los tercios y ha puesto la pica en Flandes como si del propio Alatriste se tratase, anunciando que España no va a tolerar esta acción.

Entonces se nos plantea este galimatías: Una empresa privada, en este caso Repsol, le está diciendo a un Gobierno soberano, elegido por los ciudadanos argentinos, que no puede hacer uso de esa misma soberanía y reclamar para sí, para sus gentes, para su pueblo, el petróleo argentino, la empresa YPF que nunca debió venderse…

En otros tiempos esto nos parecería un escándalo, y debería parecérnoslo, pero hoy día visto lo visto con esta crisis el papel de los estados ha quedado muy desdibujado en favor de las empresas privadas. Pero quizá esto sirva para darnos cuenta y meternos en la mollera que si Miguel Boyer, como ministro socialista de economía, expropió Rumasa porque el Estado podía hacerlo, Argentina puede hacer lo mismo con su petróleo, porque antes que de cualquier empresa privada, es suyo, los recursos naturales son siempre y el última instancia propiedad del Estado. Y, llamadme traidor a la patria, pero, en esto, estoy con Cristina.


jueves, 12 de enero de 2012

"In veritate concordia"


Como muchos que me conocen saben, en este momento estoy cursando el 4º curso de la Licenciatura de Ciencias Políticas y de la Admón. en la Universidad Complutense de Madrid. Sólo me queda un año, con suerte, para acabar la carrera: el año de especialización.

Lo cierto es que, aunque uno quiera engañarse con el "Bueno, ya pensaré lo que hago cuando llegue el momento", la idea de qué rama escoger para especializarme es algo que llevaba varios meses agobiándome. La duda principal era entre dos vías, muy similares: Relaciones Internacionales o Unión Europea. Cualquiera de las dos sería buena, el ámbito internacional se me ah dado bien en estos cuatro años, pero después de una de esas conversaciones que parecen vanales en las horas libres en la Facultad, al Sol del invierno, con mi buen amigo Salva, la cosa está muy clara: UNIÓN EUROPEA.

Esta introducción no es ni mucho menos para contar mi vida porque sí, ya sabéis que en La Terracita de Plaka hablo sobre todo de política, sino porque muchos os preguntaréis ¿Unión Europea? ¿en estos momentos?. Pues sí.

Es precisamente en estos momentos tan difíciles cuando me hace aún más ilusión aprobar unas oposiciones, perfeccionar mi inglés o aprender francés e irme a trabajar a Estrasburgo (es que Bruselas no me gustó mucho cuando fui, jaja).

Si algo ha dejado de relieve la crisis económica (y llegados a este punto, seamos sinceros, también política) es que la "fraternidad" de los 27 estados no era más que una ilusión. Podemos estar horas debatiendo si la más o menos saneadas economías francesa y alemana legitiman a sus élites políticas a llevar las riendas de Europa.

De acuerdo también en que Merkel y Sarkozy han demostrado ser líderes políticos en sus países, a veces casi más en el ámbito exterior que en el interior (especialmente en el caso francés). Pero en Europa seguimos siendo 27 socios.

No pienso enfangarme aquí en datos económicos, de paro, de sistemas financieros o del €uro, sino que quiero, y permitídselo a este joven europeísta, apelar a los sentimientos.

Cuando Adenauer, Monnet y Schumman soñaron con su proyecto de Europa, no querían que fuese el reflejo de la África colonial pero en el continente, no querían una Alemania y una Francia paternalista, sino que querían dejar atrás los rencores y odios que habían suscitado las dos Guerras Mundiales y decirle al mundo: Mirad, Europa sí puede trabajar unida. Y es ese mismo espíritu el que debemos recobrar ahora, no podemos estar con estos problemas de "a éste no le han invitado a la cumbre", o "A los húngaros ya les llamaremos que ahora bastante tienen con lo suyo", NO. El Consejo Europeo debería dejar de ser el centro del poder comunitario, el poder debe estar en el Parlamento y la Comisión. No podemos seguir contentándonos con que en las elecciones a ese parlamento vote un 30% de los ciudadanos.

Y no lo digo ya porque eso beneficie al PP o no, sino porque Europa, la verdadera Europa (no ésta que nos impone unos objetivos de déficit asfixiantes que ni siquiera cumplen los principales miembros) es la que introdujo el IVA para ser más equitativos, la que ayuda a nuestros agricultores o la que nos lleva la Alta Velocidad a las ciudades, la que nos construye caminos desde Algeciras hasta los límites de la antigua Unión Soviética. No quiero que se interprete que sólo me gusta la UE por las ayudas: las medidas como el control de la producción agrícola o el saneamiento de la economía para lograr el €uro (otra cosa es cómo lo hizo el PP).

Europa es como el Título I de nuestra carta magna, "Derechos y deberes fundamentales", pero debemos cumplirlos todos y en igualdad real de condiciones. Cuando consigamos esto, podremos mirar de nuevo orgullosos a ese campo azul con 12 estrellas (que no representan a los países, error muy común, sino que el 12 es "el número perfecto") y volveremos a emocionarnos al oír, mientras ondea, la Novena Sinfonía de Beethoven.

sábado, 27 de agosto de 2011

Pero, ¿en qué estamos pensando?


No hace falta ser politólogo para darse cuenta de que el PSOE, partido en el que milito, ha venido teniendo una deriva política que se aleja no sólo ya de las posturas del Partido durante los gobiernos de Felipe González, sino incluso de los planteamientos de la llamada “Tercera Vía”.

Desde que se anunció el adelanto electoral a Noviembre de este año, las expectativas de la acción del Gobierno de Rodríguez Zapatero eran limitadas dado el corto periodo de tiempo legislativo. Pero el martes, día 23, el Presidente del Gobierno anunció su pacto con el líder de la oposición, Mariano Rajoy, previo aviso a nuestro candidato Alfredo Pérez-Rubalcaba, para incluir en la Constitución Española un límite del déficit público estatal y autonómico sin consulta previa a los ciudadanos.

Pronto saltaron las alarmas y no sólo entre los sectores más a la izquierda como IU o ERC, sino en el seno del propio Partido. Voces como la del Presidente de Andalucía, José Antonio Griñán, o la del valorado por los militantes ex ministro de Admones. Públicas, Jordi Sevilla, salieron en contra de la decisión adoptada por el Ejecutivo. La medida viene a responder a la montaña rusa que ha supuesto el mes de Agosto en los mercados, donde la prima de riesgo española ha superado los 400 puntos muchos días, e imitando las medidas adoptadas por la Canciller alemana Angela Merkel.

Encadenando con esto, está muy extendida la crítica generalizada hacia el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, elegido democráticamente con observadores internacionales en los comicios, y precisamente esta semana ha salido un artículo de Naciones Unidas en que da cuenta de la reducción en un 50% de la pobreza en Venezuela gracias a los programas sociales de Chávez como las llamadas “Misiones Bolivarianas”, en que se ha alfabetizado a miles de niños en situación de extrema pobreza pero también otros aspectos como el alimentario y servicios básicos, que van desde dotar las zonas pobres de ambulatorios eficaces y otros servicios médicos asistenciales (Misión Barrio Adentro). Estas “misiones” se financian, sobre todo, a través de la expropiación y nacionalización de empresas petroleras o de extracción de oro. Pero, ¿estas medidas no son las que defendemos históricamente los socialistas?.

Muchos militantes socialistas, que tenemos puestas nuestras esperanzas de dar un giro de timón a la izquierda en Alfredo Pérez-Rubalcaba, estamos asistiendo a un espectáculo que me lleva a hacer las siguientes reflexiones:

En primer lugar, el constatar que uno de los argumentos del 15M, el que los políticos no escuchan a los ciudadanos, es una realidad. Cuando la mayoría ciudadana exige un referéndum para modificar la carta magna, los diputados, sean del partido que sean, deben ejercer su ejercicio de representar las aspiraciones ciudadanas, y si éstas son elegir el futuro, así sea.

En segundo, el no presentarse a las elecciones por el PSOE, no es un cheque en blanco a J.L. Rdguez. Zapatero, porque tiene que tener en cuenta que sus acciones serán decisivas a la hora de determinar el resultado que obtenga Rubalcaba en Noviembre.

En tercero, que nuestro Partido necesita una profunda reflexión, y eso no se soluciona con una conferencia política de varios días a dos meses de los comicios electorales, sino que, como en 2000 cuando obtuvimos esa aplastante derrota con Joaquín Almunia, necesitamos 4 años de oposición, 4 años en que recuperemos el espíritu que nos ha llevado a ser el partido que ha transformado este país en diferentes épocas, porque, como dijo nuestro fundador, “no somos socialistas para amar en silencio nuestras ideas”.

miércoles, 15 de junio de 2011

Cuando criticar ciertos aspectos del 15M te convierte en una mala persona


Si hay un acontecimiento porque el recordaremos el 2011, al menos su primer semestre, será por el conocido como “Movimiento 15M”.

Este movimiento, llamado así por comenzar con una manifestación el 15 de Mayo y resolverse en diversas acampadas en las principales plazas españolas (la Puerta del Sol, Plaça Catalunya, Plaça del Ajuntament de Valencia,…), reclama, después de un mes de comisiones y asambleas, los siguientes puntos:

1/ Reforma electoral encaminada a una democracia más representativa y de proporcionalidad real y con el objetivo adicional de desarrollar mecanismos efectivos de participación ciudadana.

2/ Lucha contra la corrupción mediante normas orientadas a una total transparencia política.

3/ Separación efectiva de los poderes públicos.

4/ Creación de mecanismos de control ciudadano para la exigencia efectiva de responsabilidad política

Desde luego cualquier movimiento que sirva para cambiar la sociedad a mejor, sobre todo si lo encabezan los jóvenes, es bienvenido. Ahora bien, hay que tener en cuenta la composición de los mismos. Muchos, muchísimos de los jóvenes de los que se han unido al 15M, a la #spanishrevolution, eran jóvenes a los que poco o nada les interesaba la política, la acción colectiva o la economía, jóvenes que no leían un periódico o no veían un informativo de televisión… Lógicamente no suponen una mayoría, pero sí dan cuenta de la heterogeneidad e intangibilidad del movimiento. Muchos jóvenes se han unido por pura pose, por pura moda, porque está de moda ser revolucionario. Muchos de ellos no sabrían decir quién es el Ministro del Interior o en qué se basa la LOREG. No estoy pidiendo unas élites intelectuales que encabecen un movimiento y que sean las únicas legitimadas para hacerlo, porque eso es marxismo-leninismo, pero sí coherencia.

Una de las reivindicaciones es la de una democracia más real. En este debate hay quien se pierde entre volver a la Boulé ateniense, donde 6.000 ciudadanos debatían sobre el futuro de su ciudad-estado, y en terminar con el poder estatal. Ellos mismo rechazan la organización de los partidos políticos, pero tienen más comisiones (incluidas algunas como espiritualidad, que me parece que desvirtúan el movimiento totalmente) que cualquiera de ellos.

El llamado “voto por consenso”, algo que me parece un poco absurdo ya que cualquiera que esté en contra del propio movimiento puede sentarse y reventarlo, a lo que ha llevado es a una petición de mínimos que no se concreta y que a largo plazo resultará difícil que sea captado por los partidos por la propia falta de concreción.

Y algo que sin duda ha sido la puntilla han sido los hechos de Valencia, Madrid y hoy mismo, Barcelona. El impedimento de entrada al diputado regional a Les Corts fue respondido por la Policía con excesiva violencia, pero el propio hecho ha echado por tierra uno de los principales argumentos del movimiento: el pacifismo. Lo mismo ocurrió el sábado en Madrid, donde Policía Nacional y municipal levantaron del suelo a los manifestantes para que los coches de los concejales pudieran salir. El revuelo en las redes sociales en este caso concreto me pareció exagerado ya que la intervención policial no se pareció en nada, afortunadamente, a la de los Mossos, y se magnificó igual, mientras lo que no se contaba eran los objetos lanzados contra los coches. Y lo acontecido hoy en Barcelona, donde se ha rociado con spray a dos diputados del Parlament, responde al mismo patrón deslegitimador.

Ahora mismo el movimiento está en los barrios, algo que celebro y me parece más razonable. Pero lo que en mi opinión debería haberse hecho es, desde un primer momento, el revitalizar lo que, especialmente durante los ’80, fue el altavoz de los ciudadanos al nivel más local, como son las asociaciones de vecinos o las Juntas de Distrito en las ciudades de mayor tamaño. Estas instituciones fueron una realidad, pero la transición hacia una sociedad cada vez más individualizada ha hecho que esos propios jóvenes no optaran por utilizar esos propios mecanismos que ya existen y que probaron su efectividad. Ahí es donde se nota que muchos de ellos están por moda.

Y en cuanto al “no nos representan”, muchos de ellos olvidan que el 22 de Mayo, en unas elecciones locales, las terceras en las que menos se vota después de Generales y Autonómicas, se superó el 60% de participación, por lo que una amplia mayoría de la población española sigue creyendo en el sistema, por lo que las actuaciones ante los parlamentos siguen constituyendo un atentado contra los representantes legítimos de la mayoría del pueblo español.

Concluyo por tanto resumiendo: más concreción, línea pacifista y uso de las instituciones de participación ciudadana.

jueves, 19 de mayo de 2011

La campaña acampados



Si algo sabíamos todos es que la campaña electoral de 2011 iba a estar marcada por el creciente descontento hacia la clase política y por la crisis… pero lo que casi nadie imaginaba era que el ejemplo de la juventud griega, italiana, francesa o británica iba a calar por fin en la juventud española en un momento clave como es la última semana de campaña electoral.

El ya conocido como Movimiento 15M, ha aunado reivindicaciones de todas clases, desde la reforma de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General (LOREG) hasta la proclama por una vivienda digna… La precarísima situación de la juventud española, que ronda el 45% de paro, ha sido uno de los principales detonantes.

Ahora bien, teniendo en cuenta que una de las principales críticas va para los dos principales partidos, PP y PSOE, debemos reflexionar sus militantes sobre ello:

La crispante situación provocada por la crisis económica ha llevado en estos últimos tres años a que el Congreso y el Senado se conviertan en corrales en los que se espera a ver quién es el gallito más fuerte, si Gürtel o los ERE en Andalucía… El propio Presidente del Senado, Javier Rojo, cuando ha intervenido para calmar esas trifulcas, ha sentenciado “Pero ¿no se dan ustedes cuenta de la imagen que estamos dando a los ciudadanos? ¿No les da vergüenza?”.

El propio discurso durante la campaña se ha visto en la mayoría de los casos empañados de esta podredumbre de la oratoria. Mientras el tardo-franquista Jaime Mayor Oreja insiste en que existe una conspiración internacional de socialistas y terroristas de ETA, José Blanco, Ministro de Fomento y Vicesecretario General del PSOE, basa su discurso única y exclusivamente en Camps y Aguirre…

Sí, para los que dicen que soy un “incondicional del PSOE”, reconozco que mi partido no lo está haciendo bien, que ha caído en el mismo juego que el PP, y que los ciudadanos sólo se quedan con nuestras críticas hacia los populares y no con nuestras propuestas sociales como la de crear un banco regional público en la Comunidad de Madrid.

Soy el primero que se opone a que haya imputados en las listas de mi Partido, pero también soy el primero que digo que no todos son iguales. Los que me conocen bien saben que cito mucho a dos modelos que me tocan en cierto modo. Uno es el que defiendo de primera mano, el de la candidatura de Tomás Gómez para la Comunidad de Madrid, y otro el de José María Barreda en Castilla-La Mancha.

En el caso de Tomás, su perfil es el de una persona socialdemócrata convencida y practicante. Nacido en Holanda de padres trabajadores españoles, vivió y estudió en un municipio obrero como es Parla, del que fue alcalde con el 79% de los votos. Su discurso ha tenido matices de crítica al Gobierno de Esperanza Aguirre muy duras, pero el grueso de su discurso ha estado centrado en la explicación de su programa electoral, centrado en lo público y lo social para una comunidad en la que están desapareciendo a pasos agigantados.

En Castilla-La Mancha, Barreda se ha defendido de los constantes ataque es de alguien como Mª Dolores Cospedal (sí, ese “de” no figura en su DNI) con una gestión socialista de más de 30 años, en la que se han construido más colegios en los últimos 10 años que en 200 años, los libros de texto son gratuitos y la Sanidad ocupa el tercer puesto del total de España en calidad. Esto, junto a la ausencia total también de imputados en sus listas, hace que sea un referente muy importante.

De este modo, terminaré con dos reflexiones:

La primera es que el cúmulo de reivindicaciones de tan distinta índole en el Movimiento 15M es un factor negativo en el sentido de que al final corre más riesgo de diluirse (cosa que espero que no ocurra) que si fuera una línea más unificada temáticamente. Así mismo, algunas de las propuestas son incongruentes objetivamente hablando, como borrar del mapa al Senado, ya que en un estado descentralizado como el nuestro una cámara territorial es indispensable, lo que sí debería hacerse es reformarlo, pero no borrarlo; y otras como las que apoya IU, el cambio en la LOREG, algo que cuando IU tenía 20 escaños no solicitaba con tanta fuerza… además, recuerdo que en 1º de CC. Políticas hicimos un simulador de 1 ciudadano= 1voto, y partidos como IU tendrían aún menos representación, con lo que se desmontaría esta teoría…

La segunda es que estos movimientos no surgen porque sí, y los partidos mayoritarios deberíamos hacer una seria reflexión sobre cómo hemos llegado a este punto y darnos cuenta de que la política es un servicio para y por el ciudadano, que su voto no es un cheque en blanco y detrás de cada uno de esos votos hay una persona, una familia, y una esperanza por ver cumplido todo lo que prometemos.

Expuesto esto, y ejemplificando con el enfrentamiento que se daba en el bando republicano en la Guerra Civil, el de “hacer primero la revolución y así ganar la guerra” de los anarquistas y el “lo principal es ganar la guerra, luego haremos la revolución” de los socialistas y comunistas, diré que lo primero, al menos en Madrid, es frenar a la derecha, y después, haremos la “revolución”.

#notodossoniguales