A nadie que conozca mínimamente la cultura política reciente de nuestro país se le escapa que en los dos grandes partidos nacionales, PSOE y PP, ha habido disputas por el poder o, como yo prefiero llamarlo, democracia interna.
Aunque por entonces yo apenas tenía 10 años de edad, la “sustitución” de Pepe Borrell por Joaquín Almunia como cabeza de lista de las generales del 2000 no es algo que desconozca por completo a día de hoy. Un amigo mío lo ha llegado a calificar como “la voluntad del aparato”, en referencia a que por entonces Felipe, desaparecido hacía tres años de la escena política, no se había ido del todo.
Hoy, lo que se avecina no son unas elecciones generales, sino unas municipales y autonómicas que, puede que como en el 2000, se presentan bastante complicadas para el PSOE. Según algunas encuestas, esperemos que no las más fidedignas, bastiones como Castilla-La Mancha, Asturias o Extremadura dejarían de teñirse de color rojo en el mapa de resultados. Pero lo más sorprendente es que bastiones populares como la Comunidad de Madrid, gobernado por amplísima mayoría absoluta por Esperanza Aguirre, se tambalearían.
No es de extrañar entonces que, para Ferraz, la región más rica haya estado en el punto de mira en vísperas del nombramiento oficial de candidatos. Tomás Gómez, elegido Secretario General del PSM en 2007 tras la renuncia de Rafael Simancas, no ha escapado a este punto de mira a través del cual apuntan los tres altos cargos del Federal: Rodríguez Zapatero (Secr. General), José Blanco (Vicesecretario General) y Manuel Chaves (Presidente).
Las encuestas internas, encargadas por el propio Federal, no auguran desde luego un buen resultado para Gómez en un territorio ya de por sí difícil de ganar. Esto ha llevado a, saltándose la autonomía de las federaciones, se haya impuesto, aún no de manera oficial, a la actual Ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, para sustituirle.
Ni medio minuto han tardado en estallar las ampollas en el PSM. El calificado como “atropello” a su Secretario General no tiene para la mayoría justificación tras tres años de duro trabajo. Lo cierto es que como miembro de la federación, no voy a desmentir mi desacuerdo con la figura de Tomás Gómez como candidato (que no como Secretario General, cuya labor ha sido notable) ni que Jiménez representaría para estas elecciones, en mi opinión, una apuesta más segura para arrebatarle escaños (que no el Gobierno) en el Asamblea de Madrid a Aguirre. Pero tampoco podemos hacer del principio maquiavélico de el fin justifica los medios la bandera del Partido, la propia organización hace referencia a la autonomía de las federaciones para elegir a sus candidatos para los Gobiernos autonómicos, y, en el caso del PSM, se sabe desde hace tiempo que sería Gómez el que desempeñaría ese cometido.
Decía Pedro Castro en una entrevista a El País que “lo importante no es la persona, sino el proyecto, y quien tenga más posibilidades de ganar, es quien ha de defenderlo”. Han sido innumerables las opiniones en que he estado de acuerdo con el veterano alcalde de Getafe, y ésta no es una excepción. Si finalmente es Trinidad Jiménez la que encabeza las listas, contará con mi esfuerzo y apoyo a lo largo de toda la campaña electoral porque, como ya he dicho, además, representa para mí una apuesta más segura. Pero de cualquier modo, esta posible salida por la fuerza de Gómez me parece un completo desacierto por parte del Federal, especialmente a tan sólo un mes de la designación oficial de candidatos.
Si finalmente se produce todo como he dicho, nos quedará reflexionar el porqué hemos sacado de su ayuntamiento a un compañero que arrastraba el 75% de los votos de Parla en su favor para finalmente dejarle en la estacada, repito, de este modo. Más allá de encuestas encargadas por el propio Partido, nadie puede decir que las encuestas realizadas por el CIS son de bastante fiabilidad en lo que a imparcialidad se refiere, y ha sido el propio CIS el que ha puesto de relieve en una encuesta que Gómez era uno de los líderes en la oposición peor valorados por los ciudadanos de su comunidad. A veces estamos tan enfrascados en nuestro propio ámbito, que olvidamos que el electorado son algo más que los militantes, y muchos votantes habitualmente socialistas con los que uno habla, muestran su desánimo al ver una oposición socialista tan poco visible en una comunidad tan castigada por las políticas neo-liberales del PP como es Madrid.
Tal vez esté juzgando demasiado severamente la labor del PSM en estos tres años, especialmente cuando pertenezco a él. Pero quiero dejar claro que bajo mi punto de vista se ha trabajado, y mucho, pero, quizás, o al menos por lo que parece, no lo suficiente, sobre todo, a la hora de hacerse ver.
Es mi humilde reflexión, pero, como dice el dicho, de todo se aprende.




